Comienzan las obras para rehabilitar la antigua estación de La Canilla

Antigua Estación de La Canilla, donde actualmente se encuentra la Oficina de Turismo

Los trabajos en uno de los edificios más emblemáticos de Portugalete, que se iniciarán la próxima semana, se centrarán en la mejora de la eficiencia energética, la accesibilidad y el acondicionamiento estético del inmueble

La antigua estación ferroviaria de La Canilla, hoy convertida en Oficina de Turismo, inicia una nueva etapa de su historia con el arranque de unas obras de rehabilitación integral que comienzan la próxima semana. La intervención, que se extenderá hasta finales de septiembre o principios de octubre, supondrá una transformación visible y eficiente de uno de los edificios más emblemáticos de la Villa.

Gracias a una subvención de 250.000 euros procedente de los fondos europeos Next Generation, el Ayuntamiento acometerá una reforma centrada en la mejora de la eficiencia energética, la accesibilidad y el acondicionamiento estético. La aportación municipal será de 39.000 euros.

El Ayuntamiento plantea utilizar el novedoso concepto de la ecorehabilitación, basado en la aplicación de los conocimientos y prácticas de la renovación arquitectónica junto con los relacionados con el desarrollo sostenible. Se contempla la instalación de 32 paneles solares monocristalinos de 400 vatios cada uno en la cubierta del edificio, una medida que permitirá cubrir el 20% de la demanda energética de la Oficina de Turismo. Además, se incorporará un sistema de alumbrado ornamental en la fachada con tecnología LED y un módulo de control programable que permitirá modificar la iluminación del edificio según la ocasión, aportando un nuevo valor estético y simbólico a este punto clave del municipio.

La intervención también incluye el sellado y pintado completo de la fachada, así como la sustitución de alicatados y solados deteriorados. Todo ello sin perder de vista el carácter singular del inmueble, construido en 1888 sobre terrenos ganados al mar bajo la dirección del ingeniero Pablo de Alzola y Minondo, y que conserva elementos arquitectónicos clasicistas con influencias francesas. Si bien en su origen no lucía los actuales colores azul y amarillo, con el paso de los años estos se han convertido en señas de identidad visual del edificio.

Uno de los objetivos fundamentales de esta actuación es mejorar la accesibilidad del espacio. A pesar de las reformas anteriores, realizadas en los años 60 y posteriormente en 2003 y 2004, el acceso desde la vía pública presenta aún dificultades. Por ello, se llevarán a cabo obras específicas en la planta baja para garantizar una entrada más cómoda e inclusiva para todas las personas visitantes.

El desarrollo de los trabajos se realizará con andamios que rodearán la fachada y permitirán actuar tanto en el exterior como en la cubierta. Aunque el edificio seguirá operativo durante las obras, podrían producirse molestias puntuales. En cuanto a los baños públicos anexos, estos permanecerán cerrados durante su renovación, la cual se ejecutará de manera independiente.

Este proyecto representa una firme apuesta por la conservación responsable del patrimonio histórico con visión de futuro, integrando criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y accesibilidad en un edificio que forma parte del Camino de Santiago del Norte y que sigue siendo uno de los principales referentes turísticos de Portugalete.