Portugalete retira 900 pintadas y graffitis de los espacios públicos
Durante el año pasado se destinaron 200.000 euros a eliminar estos actos incívicos, así como pancartas, carteles y pegatinas, reforzando la política municipal de “tolerancia cero” en este ámbito
El Ayuntamiento de Portugalete reafirmó su política de “tolerancia cero” frente a pintadas, grafitis y carteles en espacios públicos tras presentar el balance de actuaciones correspondiente a 2025. Durante el pasado año, el Consistorio eliminó cerca de 900 pintadas y grafitis y restauró un total de 8.954 metros cuadrados de superficies deterioradas.
La alcaldesa, Marijose Blanco, destacó el esfuerzo continuado del municipio por mantener la limpieza urbana y proteger su patrimonio. Y es que la brigada municipal retiró también 267 pancartas durante 2025, dedicando para todas estas acciones 358 jornadas laborables a este cometido. El 87,2% fueron de carácter político, el 3,4% sindical y el resto de diferentes colectivos.
A todo ello hay que sumar innumerables carteles, anuncios, pegatinas, etcétera por todo el municipio en elementos como farolas, marquesinas o mobiliario urbano. El coste económico de estas actuaciones ascendió a aproximadamente 200.000 euros, una cifra que, según el Ayuntamiento, refleja el impacto directo que estas prácticas tienen en las arcas municipales. “Hacer una pintada lleva unos segundos, pero eliminarla requiere horas de trabajo, recursos y materiales específicos, especialmente cuando se actúa sobre piedra o edificios históricos, cuya superficie queda dañada”, señaló la regidora.
Las intervenciones se repartieron por todos los barrios (Repélega, Buenavista, Rivas, Mugakoa, La Florida o Azeta), aunque la mayor concentración se registró en el Casco Histórico y la zona baja, donde se eliminaron el 34% de las pintadas y el 33% de las pancartas. Espacios emblemáticos como la Basílica de Santa María, la Torre Salazar o el Museo Rialia fueron objeto recurrente de actos vandálicos, lo que incrementa la preocupación municipal.
Portugalete, que cuenta con elementos declarados Patrimonio de la Humanidad como el Puente Colgante y el paso del Camino de Santiago, recibe miles de visitantes cada año. En este sentido, el Ayuntamiento insiste en que la imagen urbana es clave para la proyección turística y económica de la Villa.
El Consistorio recordó que existe una Ordenanza Municipal de Medio Ambiente orientada a la protección del patrimonio arquitectónico, el respeto al mobiliario urbano y la educación medio ambiental. No obstante, también destacó el carácter cívico de la ciudadanía en general, ya que solo se abrió un expediente sancionador a particulares durante el año, y criticó el uso del espacio público por parte de determinados colectivos para colocar pancartas o realizar pintadas. Antes de limpiarla se procede a su fotografiado para una posterior identificación del sujeto anunciador y posible sanción económica si la hubiera.
Como contrapunto, el municipio continuará impulsando la creación de murales urbanos diseñados por portugalujos licenciados en Bellas Artes, una iniciativa que combina la restauración de espacios degradados con el embellecimiento de la ciudad.