Mareómetro: Sofía Ayarza Urdampilleta (1896-1969)

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Referente en la hostelería local

Mareómetro: Sofía Ayarza Urdampilleta (1896-1969)

Nieta de un sastre bilbaíno establecido aquí en 1870, fue su padre Ricardo Ayarza Navamuel quien en 1892 abrió en el nº 6 del Muelle Viejo su ‘Casa de huéspedes, Comidas y Bebidas de todas las clases’ y en 1899, en el nº1 de Santa María, la ‘Casa de huéspedes y Restaurante La Guipuzcoana’, en honor a su mujer, María Urdampilleta Beristain, que procedía de Regil.

Sería ésta quien se haría cargo de los fogones y quien continuó el negocio al quedarse viuda, ayudada por sus hijas. Una de ellas fue Sofía, casada con Ricardo Rovira, un bilbaíno de Deusto nacido en 1886, quien hacia 1928 ya tenía también su casa de huéspedes en el primer piso de Manuel Calvo 3. Con él, que trabajó como obrero de Altos Hornos, tuvo 10 hijos, cinco mujeres y cinco varones, creando así una larga saga portugaluja.

En los años 30, Sofía tenía, además de la casa de huéspedes, con bar, la cervecería de los Jardines de Valle, denominado Bar ‘La Cervecera de Ricardo Rovira’, con “distracciones y recreos de todas clases”. Mujer de gran carácter, tuvo que sacar adelante a su larga prole, teniendo toda ella que ayudar en función de su edad, ya fuera tras el mostrador, en la cocina o sirviendo comidas.

A Sofía la Guerra Civil le supuso una tragedia familiar. Su hermano pequeño, José, que había sido secretario de ANV y miembro de la Junta de Defensa, murió en Santander (agosto 1937), ella evacua la Villa con sus hijos hacia Cataluña, donde una bomba de la aviación mata a su hermana Carmen en marzo de 1938, teniendo que huir a Francia.

Tras su regreso, se centró exclusivamente en el Bar Restaurant ‘Ricardo Rovira’. Al igual que hizo su madre, ‘la Guipuzcoana’, ella al enviudar en 1950, reformó el local y continuó con el mismo hasta su muerte, momento en que pasó a la última generación de los Rovira.