“Mi padre pasó por varios campos de concentración, vivían en condiciones infrahumanas”
Andrés Vitores rememora lo que tuvo que padecer su familia, afincada en Portugalete, como consecuencia de la Guerra Civil y la posterior represión hasta poder rehacer su vida
Andrés Vitores, miembro cofundador de Oroituz Kultur Elkartea y activista en la lucha para dar luz a quienes, como su padre, lucharon con la República y estuvieron condenados en las brigadas de trabajos forzados, nos recibe en su domicilio en Portugalete, donde sus antecesores residieron desde finales del siglo XIX. Según cuenta Andrés, su bisabuelo Fernando Vitores vino a Portugalete desde La Horra (Burgos) con su familia y su rebaño de ovejas.
Sus hijos e hijas fueron casándose. Uno de ellos, Andrés Vitores García, se casó con Aurora Estrada, de Sestao, emparentada con familia de carniceros Revuelta. No obstante, Andrés, abuelo de nuestro entrevistado, fue funcionario municipal al frente del matadero de Portugalete, además de regentar sus propias carnicerías en los mercados de Portugalete y Kabiezes. La familia Vitores Estrada tuvo siete hijos. Uno de ellos fue Andrés Vitores Estrada, padre de nuestro entrevistado.
Andrés, tanto tu padre como tu abuelo vivieron la Guerra Civil en Portugalete. ¿En qué bando se encontraban?
Los dos, mi padre y mi abuelo, eran de izquierdas y afiliados a UGT. Mi abuelo Andrés, matarife municipal, huyó hacia Torrelavega junto a la familia el día que volaron el Puente Colgante para evitar la entrada de las tropas franquistas, el 17 de junio de 1937. Mi padre Andrés, con 20 años, y su hermano Gumer ingresaron en las milicias del Partido Socialista y UGT.
¿Pudieron regresar a Portugalete tus abuelos?
Permanecieron en Torrelavega hasta que, meses después, el 24 de agosto de 1937, entraron las tropas franquistas.
¿Qué se encontraron a su regreso?
Tuvieron la suerte de encontrar su casa, sita en la Calle del Medio, intacta; no había sido requisada ni ocupada por personas afines a la derecha, como muchas otras. Ya no tenía la carnicería ni ostentaba el puesto de jefe del matadero municipal, puesto que el bando fascista lo sometió a un proceso de depuración, un castigo para quienes habían simpatizado con la causa de la libertad.
¿Qué pasó entonces?
El alcalde, Miguel Loredo, emitió un documento que certificaba que, a pesar de su afiliación en el sindicato UGT, Andrés Vitores García había demostrado buena conducta en su vida privada. Esto no fue suficiente para recuperar su puesto en el Ayuntamiento, pero le permitió solicitar la reapertura de su puesto de carnicería del mercado de Portugalete. Mientras, sus hijos seguían luchando en el frente.
¿Dónde luchó tu padre?
Mi padre trabajaba como modelista en La Naval desde 1932. Entró con 16 años. A los 20, cuando estalló la guerra, luchó activamente contra el fascismo en el frente de Bizkaia, Eibar, Elgoibar, Unbe, Artxanda... Más tarde, en el repliegue de las tropas republicanas, luchó en Santoña y Asturias. Fue detenido en Pola de Siero, Asturias, el 12 de octubre de 1937, tras haber sido nombrado sargento de la brigada.
¿Qué supuso su encarcelamiento?
De Pola de Siero fue trasladado a la cárcel de Oviedo y luego al campo de concentración de Santoña, donde fue juzgado y su pena de muerte, conmutada por trabajos forzados. Pasó por varios campos de concentración y batallones de trabajadores.
¿En qué condiciones vivían en los campos de concentración?
Mi padre pasó por varios campos: Miranda de Ebro (Burgos), Güesa (Navarra), Jaca (Huesca)… También estuvo en la guerra de Melilla. Estaban en condiciones infrahumanas, comiendo un trozo de pan y caldo de mondas de patatas destinado a batallones de trabajos forzados en la construcción de carreteras, túneles de ferrocarril, fortificaciones…Hambre, frío, enfermedades, hacinamiento…
¿Cuándo pudo regresar a casa?
Unos años antes de su vuelta, en junio de 1941, solicitaron desde Güesa al Ayuntamiento de Portugalete un informe acreditativo de sus antecedentes y actividades político-sociales en relación al movimiento nacional. El Ayuntamiento respondió que, aunque su filiación política era de izquierdas, no se le conocía ninguna actuación con anterioridad al movimiento nacional y mostraba buena conducta. Regresó a casa en junio de 1943. No obstante, hasta 1955 tuvo que presentarse periódicamente ante la Guardia Civil.
¿Cómo rehizo la vida la familia, una vez terminada la guerra y con el padre en casa?
La normalidad no llegó hasta 1943. Mi abuelo Andrés Vitores García seguía regentando los puestos de carnicería bajo el yugo del racionamiento e intentando recuperar su puesto en el matadero. En marzo de 1949 solicitó al Ministerio una revisión de su expediente de depuración. Las autoridades franquistas solicitaron nuevamente informes y finalmente fue restablecido en su puesto municipal. En 2015 el Ayuntamiento organizó, a título póstumo, un acto de reparación y reconocimiento al personal municipal depurado entre 1936 y 1939, entre otros a mi abuelo.
Mi padre se reincorporó al astillero La Naval como modelista. Años más tarde, en 1948, se casó con mi madre, Pilar Ugarte. Vivieron unos años en Lamiako, en la vivienda familiar de mi madre, hasta que en 1958, cuando tenía yo 9 años, nos mudamos nuevamente a Portugalete, a las viviendas municipales de La Florida. Mi padre se sentía satisfecho de haber regresado a su pueblo.