Santi Osakar: “Con este libro creo haber dejado un capítulo de mi vida confinado”

Santi Osakar posa junto a su libro

El portugalujo presenta su nueva novela, ‘Ratas en el laberinto’, donde un viaje temporal rescata la Margen Izquierda de los 80, con el Rock Radical Vasco como “banda sonora del libro”

’Ratas en el laberinto’ (editorial Harkonnen) gira en torno a la culpa y el deseo de cambiar el pasado. ¿Qué te ha llevado a este viaje en el tiempo?
Unas ganas locas de ajustar viejas cuentas conmigo mismo. De darme unos buenos azotes en el culo de mi alteradísimo ‘alter ego’, enfrentándome sobre la hoja en blanco a ciertas meteduras de pata que han contribuido, para bien o para mal, a hacer de mí lo que soy ahora. Sé que no hay libro que arregle errores del pasado, pero con éste creo haber conseguido pasar página a un capítulo de mi vida que espero, si no olvidar, al menos dejar confinado. Aunque para ello haya tenido que hacerlo público, aun maquillándolo debidamente.
 

El protagonista puede contactar con su ‘yo’ adolescente. ¿Qué crees que todos intentaríamos cambiar si tuviéramos esa oportunidad?
Como animales simbólicos con conciencia del paso del tiempo que somos, el viaje temporal es otra de nuestras muchas obsesiones. En lo narrativo da mucho juego, pues permite reflexionar sobre nuestro presente y futuro derribando como niños los castillos de arena del pasado. Quién no ha soñado con aparecer en cierta cervecería de Munich en los años 20 y cargarse a un tal Adolf Hitler, o al Nueva York de los 80 y hacerlo con un tipo llamado Trump. Pero después de todos los saltos que he dado, adelante y hacia atrás, pienso que la única alteración que merecería la pena realizar en el pasado es aquella que nos permitiese gozar de una vida más plena y feliz en el presente. Y si para ello hay que soplarse un número ganador del Euromillón, pues adelante.
 

La historia rescata la Margen Izquierda de los 80. ¿Qué querías reflejar de aquella década?
Absolutamente todo cuanto hizo que fuera tan prodigiosa como catastrófica. Fue la época de la tormenta perfecta. Uno de esos raros momentos en el tiempo en que todos los elementos se conjugan para dar vida a una preciosa criatura de Frankenstein con la que asombrar a propios y extraños. En este pequeño pero siempre inquieto país, se juntaron todos los ingredientes para que la poción mágica funcionase: tránsito generacional y político, violencia, drogas, reconversión, paro, y una juventud ávida de cambio, música y nuevas experiencias. La mirada que ofrece el libro es la de un niño metamorfoseándose en adolescente, con todos los traumas imaginables, recombinada con la nostalgia autoinfligida de un adulto de vuelta de todo. El resultado es una visión distorsionada y deliberadamente idealizada a cuarenta años vista.
 

El Rock Radical Vasco forma una importante parte del relato. ¿Qué aporta esa banda sonora a la historia y cómo se percibe?
Tú lo has dicho. Es precisamente la banda sonora de esta historia. Otros tendrán la suya propia, con bandas y temas diferentes, pero mi primer amor musical de aquella época fue el punk y esa suerte de hijo bastardo suyo que fue el invento del Rock Radical Vasco. En cualquier caso, aquella fue una década de inmensa creatividad, también en lo musical, y cuyos himnos, que todos conocemos, siguen resonando en nuestros oídos. Es un libro para ser escuchado tanto como leído, y deseaba que sus líneas transmitieran la urgencia, la rabia y el asco de aquellos temas de La Polla, Eskorbuto, Kortatu, Cicatriz o Rip, que por sí solos ya eran una crónica ácida y certera de lo que ocurría en nuestras calles. Y por eso los incorporo y manipulo sin piedad en el texto. Espero que San Evaristo y el resto de supervivientes tengan a bien disculpar las pequeñas licencias que me he tomado con sus composiciones.
 

Es tu tercera novela tras ‘La Estrella de Samarcanda’ y ‘El Barbero de Treblinka’. ¿Cómo ha evolucionado tu forma de escribir?
De forma lenta pero segura, y espero que a mejor. Hasta ahora me constreñía a la hora de escribir, imponiéndome límites y barreras en razón de un pretendido academicismo que creía estar obligado a respetar. Pero con este libro he tomado la decisión de liberarme de toda atadura, dando rienda suelta a la experimentación para buscar un estilo singular y descubrir mi propia voz. Solo espero no perderla ahora que creo haberla encontrado.
 

El 29 de mayo harás la presentación del libro en Santa Clara. ¿Qué te gustaría que se llevara el público de ese encuentro?
Aparte de unos vinitos y unos pintxos, el libro en sí, por supuesto. Cuando menos, las ganas de leerlo, si es que conseguimos suscitar su interés. Los años 80 y la morriña por esa década se están convirtiendo casi en un género en sí mismo, con el peligro de caer en lo reiterativo, aunque haya todavía mucho terreno por explorar y puntos de vista a descubrir. Pero espero convencer a los asistentes de que ‘Ratas’ tiene valor como historia por sí sola, más allá de un tiempo o espacio determinados.

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